CONGRESO INTERNACIONAL CONINDUSTRIA 2000
29 de junio 2000
Caracas - Venezuela
CONGRESO INTERNACIONAL CONINDUSTRIA 2000
La Industria en América Latina
República DominicanaLA INDUSTRIA EN AMÉRICA LATINA:
CRECIMIENTO SOSTENIDO DE CARA A LA GLOBALIZACIÓN
Lic. Daniel Toribio
Secretario de Estado de Finanzas de República DominicanaSeñores miembros de la mesa directiva, señoras y señores. A nombre del gobierno dominicano que preside el Dr. Lionel Fernández Reyna, Presidente de la República y del mío propio, quiero agradecer a la Asociación Latinoamericana Industrial y a la Confederación Venezolana de Industriales, la gentileza de habernos invitado a compartir con ustedes algunas de las transformaciones que se han operado en la República Dominicana en los últimos años.
Pero antes quisiera decirles que me sentiría muy mal sino les transmitiera la satisfacción que siempre me produce el venir aquí a Venezuela, satisfacción que sólo se siente al llegar a la Patria porque eso es para mucho de nosotros dominicanos Venezuela, su patria. Los dominicanos siempre hemos valorado la hermandad conque desde la fundación de la República nos han recibido los venezolanos. Nuestro agradecimiento es infinito porque esta República de Venezuela albergó durante más de 12 años hasta su muerte un 15 de julio de 1876, al único hombre que todos los dominicanos reconocemos como nuestro padre fundador de la Patria, el patricio Juan Pablo Duarte.
Aquí vivió y aquí murió rodeado del cariño y el aprecio de los venezolanos y eso lo tenemos en nuestras mentes y en nuestros corazones todos y cada uno de los dominicanos por lo que sentimos una eterna gratitud con el pueblo de Venezuela. Como se ve el sentimiento de la hermandad de nuestros dos pueblos tiene profundas raíces históricas y sé que actividades como ésta lo fortalecen y es por lo cual le ha aceptado gustosamente esta invitación.
Los organizadores del evento nos han pedido que les hable de lo que está sucediendo en la actualidad en el campo económico en el país. Hablar de lo que sucede en la República Dominicana por parte de un actor de primera línea como es mi caso que ha estado en el puesto de Secretario de Estado de Finanzas durante casi 4 años tiene para quien lo escuche una ventaja y una desventaja. La ventaja es que se puede obtener informaciones y datos de primera mano mientras que la desventaja es que las opiniones que podamos expresar pueden estar sesgadas porque el que les habla ha estado envuelto en muchas de esas decisiones que se han tomado en los últimos años. Para tratar de olvidar esta desventaja, trataré de ofrecer la mayor cantidad de datos y de hacer la menor cantidad de juicios de valor.
En los últimos tiempos la República Dominicana comienza a ser observada con admiración por muchos países, medios de comunicación y organismos internacionales y es así como hemos oído al Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo al Sr. Enrique Iglesias, referirse al milagro dominicano. Al Sr. Wolfferson, Presidente del Banco Mundial decir que la forma de hacer las cosas es como lo hace la República Dominicana, y al Fondo Monetario Internacional felicitar el desempeño económico del país. Y tiene razones para hacerlo.
La República Dominicana ha tenido un crecimiento promedio anual en los últimos 4 cuatro años de 7,8%, el más alto de América Latina y es uno de los más altos en el mundo. El año pasado la economía dominicana creció un 8,3% mientras que la economía mundial sólo lo hizo un 3,3% y América Latina en un apenas un 0,3%. La tendencia al crecimiento de la economía ha continuado, en este año aun muy a pesar de que como todos ustedes saben, este fue un año electoral al primer trimestre el crecimiento del producto bruto interno fue de un 11,5%, que de mantenerse en esta situación terminaríamos con un crecimiento de 2 dígitos para el año.
En el crecimiento de la economía dominicana han incidido de manera determinante varios sectores, uno de ellos es el de la construcción que amparado en la estabilidad de las principales variables económicas, ha producido en la República Dominicana un "boom" de la construcción tanto del sector privado como del sector público. El crecimiento del sector construcción fue de un 13,4% en el 96, 17,1% en el 97, 19,6% en el 98 y 18,3% en el 99. La magnitud de lo que acontece en nuestro país en el sector de la construcción, lo refleje el hecho de que ocupamos el año pasado el segundo lugar en el consumo per cápita de metro entre todos los países de América, muy por encima de países como México, Argentina, Canadá y Brasil, y sólo por debajo de los Estados Unidos. Es más, en tres de los 12 meses del año pasado, nuestro consumo per cápita de cemento fue mayor que el de los Estado Unidos.
Lo que está sucediendo en la República Dominicana en término de construcción es visible, decenas de grandes grúas colocan vigas para nuevas construcciones en el país, les invito al país para que observen que posiblemente mis palabras no reflejen en toda su magnitud el crecimiento que está operándose en las construcciones en el país.
Otro de los sectores con mayores niveles de crecimiento es el de las comunicaciones que ha crecido en promedio más de un 17% en los últimos cuatro años. El crecimiento ha sido tal que muchos de los servicios que proveen empresas de telecomunicaciones en Estados Unidos y Puerto Rico son proporcionados por dominicanos y desde la República Dominicana.
En el campo del turismo es mucho lo que hemos avanzado. Para ninguno de los aquí presentes es un secreto que la República Dominicana ha tenido un exitoso desarrollo en el sector turístico, crecimos un 12,8% en el 96; 17,4% en el 97 y aunque disminuimos el ritmo del crecimiento del sector en el 98 como resultado del huracán George. Volvimos a recuperarnos en 1999 creciendo en un 10%.
El crecimiento del sector turístico en los últimos años nos ha permitido pasar de recibir 1.900.000 turistas en el 96 a unos 2.700.000 turistas el año pasado, creciendo los ingresos del país de unos US$1800 millones de dólares en el 96 a US$2.510 millones de dólares en 1999 y construyéndose en los últimos tres años 14.000 nuevas habitaciones.
El sector manufacturero también se ha mantenido creciendo: 3,2 en el 96; 7,3 en el 97; 6,2 en el 98; y 6,7 en el 99. Este sector pudo haber crecido en mayor proporción pero la falta de una paridad con la NAFTA en el tratamiento a los textiles, ha impedido que el subsector Zona Franca haya crecido a la misma magnitud que en períodos anteriores, pero por suerte, ya el Congreso norteamericano aprobó y ha sido promulgado la Ley sobre Paridad Textil que presagia grandes incrementos en las inversiones y producción del sector de las maquilas.
Otro elemento adverso para el sector manufacturero, lo ha sido el deterioro en que había caído la industria azucarera dominicana que en la actualidad está en franca mejoría, afectada entre otras cosas, por la baja de los precios internacionales del azúcar, el impacto del ciclón George y la falta de inversiones en el subsector.
El sector agropecuario ha estado creciendo en el período también aunque por debajo del promedio de los otros sectores en razón de las grandes sequías que se produjeron en el año 97 y 98, el huracán George de 1998 y aunque el año pasado ya tuvimos un repunte significativo en el crecimiento del sector agropecuario, avanza a una tasa promedio a un 8,8%.
Otros sectores han tenido importantes crecimientos como son los sectores comercio, electricidad, agua y transporte con más de un 9% de promedio en el período.
El alto crecimiento de 7,8% que ha tenido la economía dominicana en los últimos cuatro años se ha dado dentro de un alto grado de estabilización, de forma tal que en cada uno de los años del período los precios no han pasado de un solo dígito. En el 96 los precios subieron en sólo 3,95%. En el 97 en 8,37; en el 98, un 7,82 y el 99 en sólo 5,10%.
Al mes de mayo de este año, el crecimiento de los precios había sido tan sólo de un 0,45%, es decir, menos de la mitad del medio por ciento.
Las reservas internacionales del Banco Central han ido en constante aumento. Al finalizar el año 1999, el Banco Central tenía que los niveles de reservas brutas ascendieron US$881.3 millones, casi el doble de estas reservas en diciembre de 1995, mientras que las reservas netas ascendieron a US$547 millones que son una cinco veces las reservas que teníamos en el año de 1995.
En el área de las recaudaciones fiscales se ha obtenido unas mejoras significativas en términos de los ingresos fiscales reconocida por toda la opinión pública en el país. El incremento ha sido tan importante que en 1996 los ingresos fiscales del gobierno central fueron de unos 26.500 millones de pesos y para este año 2000 esperamos recaudar 53.000 millones de pesos, que es exactamente el doble de lo que se recaudó cuatro años atrás y todo esto a pesar de que le quitamos los impuestos a la importación de maquinarias e insumos agrícolas, así como al sector textil y de igual forma se eliminaron los impuestos por patentes de comercio y de bancos comerciales, se aumentó para fines de impuesto sobre la renta el mínimo no deducible para los asalariados, se disminuyó el impuesto a los pasajes de avión y se ha disminuido significativamente el impuesto que se paga por el consumo de los derivados de petróleo como resultado del aumento de precios de esto que se ha operado en los mercados internacionales.
A pesar de esto, al final del gobierno, esperamos haber ganado 2 puntos porcentuales de presión tributaria, pasando de 13,1% a 15,1% del PBI.
El crecimiento económico o de estabilidad macroeconómica se ha dado en un entorno internacional desfavorable, lo sabemos. La crisis mexicana, la del sudeste asiático, la de Brasil y de Rusia y recientemente el incremento de los precios del petróleo, ha pendido sobre nosotros durante este período como una Espada de Damocles y fenómenos atmosféricos que nos golpearon. Muy a pesar de todo esto hemos crecido y hemos mantenido una gran estabilidad macroeconómica, lo que ha permitido una mejoría en el nivel y la calidad de vida de los dominicanos. En los últimos tres años se han creado cuatrocientos cuarenta y dos mil nuevos empleos lo que nos ha permitido bajar la tasa de desempleo de 16,7% en 1996 a 13,8% en 1999. Estos nuevos empleos han permitido beneficiar de manera directa 1,8 millones de personas.
El crecimiento y la estabilidad también nos ha permitido hacer avances en el área de la salud. En 1982, por ejemplo, en nuestro país, la tasa de inmortalidad infantil era de 21% fallecimientos por cada mil niños nacidos, mientras que en la actualidad la hemos reducido a sólo 34 muertes. En 1982, la desnutrición infantil alcanzaba 14 niños de cada cien, hoy la desnutrición sólo afecta a un 4,3%. La esperanza de vida al nacer, otro de los indicadores que refleja el mejoramiento de los niveles de vida ha pasado de los 65 años en el 82 a 72 años en 1999.
En el área de la educación también hemos tenido importantes avances. En 1999 teníamos 2,4 millones de niños en la escuela, 900 mil niños más que en 1995. Para este último año de 1995 se distribuían sólo 232 mil raciones de desayuno escolar, hoy estamos distribuyendo 1,2 millones de raciones. Hemos entregado más de dos millones de libros escolares a los estudiantes de las escuelas públicas y en agosto de este año se instalarán laboratorios de computadores y conexiones de Internet en todas las escuelas secundarias del país. Para lograr estos resultados en nuestro país se ha implementado una serie de cambios cuyos orígenes se remontan a la crisis de 1990, año en el cual tuvimos una de las mayores tasas de inflación en nuestra historia, de casi un 80% y año en el cual el producto interno bruto real decayó en 5,5%.
Esta crisis nos obligó a hacer reformas en el sistema tributario tanto en la tributación interna como en los impuestos del comercio exterior. En el campo de la tributación interna se disminuyeron los impuestos de las tasas del impuesto sobre la renta a las empresas, así como los niveles y el número de tasas. Se produjo también un incremento en la tasa del impuesto al consumo tipo IVA valor agregado y en la República Dominicana llamamos impuesto a la transferencia de bienes industrializados y servicios- En la parte normativa de la imposición interna se creó un código tributario en el cual se establecían las líneas generales con las que debían regirse las relaciones fisco-contribuyente.
En lo que tiene que ver con la reforma arancelaria, se simplificaron los centenares de tasas existentes en sólo siete, dividiendo una tasa máxima de 35%. Como resultado de esa crisis y en un proceso de reforma se aprobó también una nueva ley de inversión extranjera y aunque no por ley, la Junta Monetaria del país aprobó y aplicó normas prudenciales que establecían importantes regulaciones a la captación de fondos y a la forma de manejarlo por parte de las instituciones financieras del país.
Pero a decir verdad, la mayoría de estos estatutos legales no fueron aplicados en toda su magnitud hasta que el Presidente de la República Dr. Leonel Fernández no llegó al poder. En los últimos tres años y medio se aprobaron los reglamentos del Código Tributario que permite entre otras cosas el ajuste por inflación de las reducciones personales en el impuesto sobre la renta. Los reglamentos al Código Tributario también permiten la devolución de los impuestos cargados en sus compras y en sus importaciones a los exportadores y productores exentos del impuesto a las transferencias de bienes industrializados.
Fue en este período gubernamental que se reglamentó por un decreto del poder ejecutivo la Ley de inversión extranjera permitiendo a partir de ese momento la libre repatriación de capitales. Por decreto también el presidente también eliminó las restricciones que existían para que los extranjeros pudiesen ser propietarios de tierras en el país. Estas medidas entre otras son las que han incentivado el flujo de capitales hacia el país en magnitudes tales que el año pasado se recibieron inversiones directas, 1.352,5 millones de dólares que es la cantidad más alta en inversión directa en toda la historia de la República Dominicana y que es más de catorce veces los 96,5 millones de dólares que se recibieron en 1996.
El caso de la Justicia, aunque apartado de forma directa de la Economía nos ofrece también un buen ejemplo de la voluntad política ya puesta por el Presidente de la República en hacer efectiva las reformas que se habían aprobado pero no así ejecutadas. Como resultado de las modificaciones constitucionales de 1994 se estableció la conformación de un Consejo Nacional de la Magistratura que debía elegir una nueva Corte Suprema de Justicia, pero no fue sino hasta después de agosto del 96 que se constituyó este Consejo, el cual fue convocado más de 16 veces por el Presidente de la República para elegir a los jueces de la Suprema Corte. El proceso de selección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia se hizo de manera pública y transmitido por toda la red de la televisión nacional. Al llegar al gobierno también procuramos mejorar los servicios públicos, fue por eso que estimulamos la creación de una nueva institución que ha administrado los impuestos internos. Ésta fue la Dirección General de Impuestos Internos, con esa nueva dirección fundamos, fundíamos a otras dos que operaban como entes separados, aunque en muchísimas ocasiones sus funciones se solapaban lo que entorpecía la labor de recaudación y complicaba el cumplimiento voluntario de la obligación tributaria por parte de los contribuyentes.
En el campo de los servicios hemos hecho mejoras significativas de forma tal que hoy en día se pueden pagar impuestos en la banca comercial, vía internet y es posible conseguir documentos de identidad muy rápido, lo que era una odisea en períodos anteriores.
Uno de los grandes retos que teníamos las actuales autoridades de la República Dominicana era el de resolver el problema de las llamadas tres "C" que es como se le llamaba al problema de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales que es la institución que controlaba a todas las empresas del estado, al Concejo Estatal del Azúcar (CEA) que tenía el control de los ingenios de azúcar propiedad del estado dominicano y a la Corporación Dominicana de Electricidad, empresa que se dedicaba a producir, transmitir, distribuir y cobrar la energía eléctrica en nuestro país.
En términos financieros, resolver el problema de las tres "C" en cuatro años, requería la inversión de no menos de cincuenta y siete mil millones de pesos, que es un poco más del 20% del producto bruto interno corriente actual de la República Dominicana y siete mil millones de pesos más que todo el presupuesto de este año del país. Esos 57.000 millones de pesos, se hubiesen tenido que dedicar a cubrir las deudas de las tres "C", a subsidiar sus operaciones normales y hacer las inversiones que necesitaban para mantenerse operando.
Durante estos últimos tres años y medio del gobierno dominicano, el gobierno dominicano ha tenido que dedicar más de 20.000 millones a subsidiar a estos tres emporios empresariales. Por suerte, propusimos y así logramos que el Congreso Dominicano aprobara una ley que pasara para manos privadas el control de estos grupos empresariales, estatales que eran para el país un barril sin fondo donde todo el dinero que entraba se perdía. Este proceso de pasar para manos privadas la mayoría de las empresas del estado dominicano se ha hecho en varias modalidades.
En el caso de casi todas las empresas de Corporación Dominicana de empresas estatales se han vendido sus activos porque aunque el objetivo primario era el de capitalizarla, los estudios nos llevaron a la conclusión de que resultaba más beneficioso al gobierno vender los activos al sector privado que mantener operando estas empresas.
En el caso del Consejo Estatal del Azúcar, la decisión que se tomó fue la de arrendar los diez ingenios existentes a empresas dominicanas y extranjeras, eso nos está permitiendo recibir importantes recursos de empresas que antes ocasionaban pérdidas y nos va a permitir pasar este año en el subsector azucarero de un descrecimiento de casos un 26% del año pasado a un crecimiento positivo en un 20% de este año.
Dentro del proceso de pasar a manos privadas el día 1* de abril hicimos entrega a una empresa extranjera, la administración y manejo de cinco de nuestros aeropuertos con lo que hemos obtenido una mejoría significativa en el servicio que éstos prestan.
Un caso en el cual debemos dedicar especial atención en esta exposición, es el de la generación, producción y distribución eléctrica.
La mayoría de los aquí presentes saben que ese ha sido el talón de Aquiles de la República Dominicana. Durante años hemos estado padeciendo las dificultades provenientes de la insuficiencia eléctrica en el país. Los apagones han sido el pan nuestro de cada día y ha sido un costo adicional para todos los dominicanos. Cuando las actuales autoridades llegamos al poder, el sistema eléctrico dominicano operaba con un déficit de más de trescientos megavatios como resultado de una producción de 533 mega aportado por la Corporación Dominicana de Electricidad y unos 500 mega adicionales aportados por el sector privado, ante una demanda de unos mil trescientos treinta y tres megavatios.
Nosotros estábamos conscientes de que el gobierno no podría resolver el problema de la energía eléctrica de manera definitiva. El monto de la inversión era de tal magnitud que era imposible realizar todas las inversiones que se requerían. Este conocimiento de la imposibilidad de resolver los recursos propios del problema eléctrico nos llevó a tomar la decisión de iniciar un proceso de capitalización del sector eléctrico por el proceso en el cual están participando empresas norteamericanas y españolas. El proceso ha sido tan exitoso que habiendo sido capitalizado el año pasado, ya este año las empresas generadoras eléctricas han entregado beneficio al gobierno dominicano, cosa antes que nunca había entregado la Corporación Dominicana de Electricidad.
Ahora bien, antes de capitalizar, además nos ha permitido añadir unos 510 megavatios aunque el déficit se mantiene como resultado del incremento de la demanda originado en el crecimiento de la economía.
El proceso de capitalización de las empresas generadoras de electricidad permitirá que en muy poco tiempo el sistema eléctrico opere con superávit, se espera por ejemplo que para el 16 de agosto de este año se recupere 53 megavatios, que se instalen unos 385 megas nuevos y antes del 2004 hay empresas que se han comprometido a instalar unos 1.500 nuevos megavatios, por lo que estamos convencidos de que por fin en la República Dominicana los apagones desaparecerán y que eso nos permitirá mejorar si aún se puede nuestro desempeño económico.
El proceso de capitalización que hemos hecho con la CDE y con una de las empresas del grupo Corde nos permite ya no sólo liberar recursos para incrementar el gasto social de forma tal que disminuyamos los niveles de pobreza en nuestro país sino también incrementar los ingresos del gobierno, porque por cada peso que estas empresas le ganen deberán entregar 62.5 centavos al fisco resultante de 25 centavos como impuesto y 37.5 centavos como socio en el 50% de las empresas capitalizadas.
Pienso, señoras y señores, que esto es nada mas que un apretado resumen sobre las principales transformaciones que hemos realizado en los últimos años esperando no haberlos cansado, reafirmo mi agradecimiento a los organizadores de este seminario por su invitación y a ustedes por la atención que me han prestado. Muchas gracias.