CONGRESO INTERNACIONAL CONINDUSTRIA 2000
29 de junio 2000
Caracas - Venezuela
CONGRESO INTERNACIONAL CONINDUSTRIA 2000
Venezuela
Cómo sobrevivir y no desaparecer en recesión
Una salida pragmática a la actual coyuntura económica
Dr. Antonio Francés
Profesor e Investigador del IESA: Instituto de Estudios Superiores de Administración
Venezuela
Buenas tardes, mi ángulo va a ser un poquito diferente. Yo voy a comenzar por examinar por lo que ha pasado con la industria manufacturera venezolana en esta última década, en la década de los noventa. Lo que ha sucedido muy en resumen es que hemos perdido alrededor del 33% de las empresas manufactureras e industriales y hemos perdido el 62% del empleo. Lo del número de empresas, lo digo sobre la base de un indicador que me ofrece bastante confianza que es el número de suscriptores industriales al servicio eléctrico. Allí están no solamente las industrias formales sino también las industriales informales. Puede haber algún pequeño desajuste estadístico, pero eso refleja bastante bien la realidad productiva del país. Y allí observamos que bajamos de cuarenta y dos mil empresas que teníamos en el año 92 a 27 mil y 28 mil en los últimos dos años, aunque hubo un ajuste por parte de Edelca que clasificó mil empresas comerciales, mil suscritores comerciales los pasó a industriales.
Era un caso específico que se produjo allí. En el caso del empleo en manufactura hemos bajado de unos 500 mil empleos que tuvimos en su punto máximo para el año 96 a unos 180 mil para comienzos de este año. Hablar de la importancia de la manufactura ante este auditorio es un poco llover sobre mojado predicable a los creyentes. Pero parece que a veces se nos olvida la importancia que tiene este sector que ha sido la clave del desarrollo en los países que se han convertido en países desarrollados, los de Europa, América del Norte, Japón, pero también los nuevos países industrializados. Nadie ha dado el salto al desarrollo todavía sino a través de la vía del desarrollo de la manufactura y específicamente la manufactura para la exportación.
Pero en el caso venezolano no podemos hablar del desarrollo de nuestra economía y del desarrollo de la manufactura específicamente sin hacer mención a un mal que nos aqueja como país petrolero que es la famosa enfermedad holandesa. La enfermedad holandesa produce entre otros efectos una tendencia a la apreciación de la moneda que la hemos vivido en Venezuela al menos desde 1934, cuando los Estados Unidos devaluaron frente al patrón oro y Venezuela no lo hizo por lo cual se apreció la moneda y así se ha mantenido salvo pequeños episodios de devaluaciones fuertes. Eso no era muy importante hasta la década de los cincuenta porque al fin y al cabo éramos un país que exportaba petróleo e importaba de todo y nuestra población estaba en el campo y no había una necesidad de crear empleo urbano manufacturero. Esa situación cambia un día a partir del cincuenta y nueve, viene la época de la sustitución de importaciones, en ese caso la sobre evaluación de la moneda fue favorable a la industrialización. Se podía importar maquinaria e insumos baratos y no había que competir en el mercado final y por otra parte fue una medida de tipo político en el sentido de que había que darle empleo a las masas rurales que se vinieron a la ciudad durante la década del cincuenta y comienzo de los sesenta.
Ahora el proceso de sustitución de importaciones tal vez fue demasiado protegido y duró demasiado tiempo, en todo caso ya en los años ochenta se había agotado, sin embargo continuamos con él hasta el ochenta y nueve y en el ochenta y nueve se produce la apertura, apertura que en un primer momento va acompañada de una fuerte devaluación que defendió el mercado interno y la competitividad de las empresas nacionales. A continuación se sobre evalúa de nuevo la moneda con la guerra del Golfo pero se adopta un esquema de crawling peg, que alivió esa sobre evaluación hasta que ya por el gobierno del Presidente Caldera se adopta de nuevo el control de cambios, hubo allí un período en que se cierra el mercado en cierta forma a través de ese mecanismo de control de cambio para luego con la Agenda Venezuela a partir del 96 adoptar un esquema de anclaje de la tasa bancaria.
El anclaje de la tasa cambiaria la pongo de nuevo porque quiero enfatizar la coincidencia que existe entre el momento en que se ancla la tasa de cambio en el 96 y el inicio del desplome del empleo manufactura. Mal que bien el sector manufacturero se había defendido hasta ese momento como vemos a través del indicador empleo, con la apertura, con la devaluación, con el crawling peg, con el control de cambio, pero en el momento en que se ancla la moneda empieza a desplomarse el sector manufacturero.
Lamentablemente, el presente gobierno heredó del gobierno anterior el anclaje cambiario y lo ha continuado y ha continuado la tendencia de caída del empleo en el sector manufacturero. Claro, la tasa de cambio no es el único factor anticompetitivo que tiene la economía venezolana, conocemos muchos otros, por supuesto la contracción del mercado interno ha influido, los ilícitos aduaneros se han convertido en un elemento anticompetitivo sumamente importante por cuanto la mercancía entra al país con gran frecuencia sin pagar los aranceles, tasas ni ningún tipo de derecho y el problema del contrabando realmente ha desbordado aparentemente la capacidad de las autoridades para controlarlo. También tenemos la tasa de interés y elementos ya de carácter estructural tan importantes como la escasa capacitación de nuestra fuerza de trabajo y los problemas de los servicios públicos.
Todo eso lo sabemos pero yo quiero enfatizar aquí el papel de la tasa de cambio. En la siguiente lámina vemos como evoluciona a lo largo de la década de los 90 evaluación-inflación. Vemos que año tras año la devaluación ha sido inferior a la inflación. Si vemos la lámina siguiente podemos comparar lo que ha sucedido en Venezuela con lo que ha sucedido en Colombia y otros países Latinoamericanos, mientras que Venezuela acumuló 119% de inflación, devaluó 39% con lo cual perdimos 80% de competitividad en términos relativos. Colombia por su parte, tuvo inflación del 7% devaluación del 70% y ganó competitividad en un 50%. Entonces, visto en términos relativo Colombia ha ganado respecto a Venezuela más del 130% de competitividad debido al fenómeno cambiario. Claro, esto quizás no se refleja directamente en la diferencia entre la tasa de cambio fijada por la exportación de petróleo que es la que tenemos, y la paridad de poder adquisitivo.
La sobrevaluación distintos estudios la calculan en 40 ó 50%, como diferencia entre paridad poder adquisitivo y la tasa de cambio que sostenemos que algunos economistas consideran que no está sobre evaluado porque es la que corresponde a los resultados de nuestra balanza de pagos dado el volumen de exportación petrolera que tenemos en estos momentos. Pero si lo vemos del punto de vista de la competitividad de la industria, sí hay una brecha sumamente importante entre lo que sería la paridad de competitividad por poder adquisitivo y la paridad existente y esto se refleja en las importaciones como vemos en la siguiente lámina. En efecto a partir del momento en que se inicia el anclaje las importaciones se disparan. En los últimos años caen pero estas caídas son por la contracción del mercado interno y la pérdida del poder adquisitivo.
Un tema colateral pero importante, a este retroceso de la manufactura se enmarca en un retroceso general de la empresa nacional. A lo largo de la década de los 90 la empresa nacional, la empresa de propiedad venezolana, ha retrocedido de manera importante. Empresas del Estado que han sido privatizadas y otras que están por privatizarse, el efecto de la crisis financiera del año 94, las adquisiciones y fusiones por parte de empresas extranjeras que siguieron a la crisis financiera y más recientemente han comenzado las ofertas públicas de adquisición como la Electricidad de Caracas facilitadas porque nuestras empresas que están en la Bolsa tienen las acciones valoradas por el mercado a una fracción de su valor de libros y a una fracción de su valor como negocio en marcha. Podemos ver más de eso en el futuro.
Ahora, por qué digo esto, acaso es importante quién es el dueño de las empresas, no bastan en este mundo globalizado con que sean eficientes? Bueno, pareciera que no. Los países defienden sus empresas nacionales, vemos países como México, Francia, Japón, Brasil que las defienden de una manera muy intensa y de hecho, los países que han dado el salto al desarrollo se reconocen por la presencia de sus multinacionales fuera de su frontera, vean a Corea, vean a España, vean a México, dónde queda Venezuela. Eso a mí no me parecería importante si las empresas venezolanas estuvieran siendo adquiridas por empresas extranjeras pero también los venezolanos también estuvieran comprando empresas afuera, seríamos parte de una globalización de doble vía, pero es que está ocurriendo en un solo sentido y eso puede llevarnos a un modelo económico en el cual en Venezuela queden multinacionales y PYME y bueno, ése puede ser un modelo novedoso pero no conozco ninguna alrededor del mundo que haya llevado al desarrollo sobre esa base.
La empresa nacional ha sido un eje fundamental de todos los países que han dado el salto y la industria manufacturera venezolana está en situación de emergencia.
¿Por dónde buscar las soluciones? Creo que hay que buscarlas matando la culebra por la cabeza. La solución óptima a mi manera de ver es poner la economía en función de la competitividad, poner en particular la política macroeconómica en función de la competitividad. Eso significa un régimen cambiario en función de la capacidad exportadora. Ustedes dirán que esto es quimérico, imposible, pero es lo que ha hecho México, Indonesia. Son dos países petroleros que han dado el salto a la industrialización.
¿Cómo lo han hecho? Poniendo la economía petrolera en el asiento de atrás y la manufacturera en el de adelante, diseñando sus políticas macroeconómicas y comerciales en función de fabricar y exportar. Dirán que en Venezuela eso no se va a hacer, la política sigue siendo el anclaje de la tasa de cambio para combatir la inflación. Una solución intermedia sería un régimen de cambio diferencial en función de la competitividad y no del ahorro de divisas.
La peor solución es la de mantener el anclaje cambiario porque nos veríamos obligados a la protección del mercado nacional debido a exigencias sociales. A mi modo de ver si seguimos con el anclaje vamos a seguir perdiendo empleo, ya vamos por 180.000, 160.000, no sé adónde vamos a llegar, y esto afecta no sólo a la manufactura sino también a la agricultura y a los servicios y creo que la bomba de tiempo del desempleo reventará en algún momento y si sostenemos este tipo de política donde es la economía petrolera la que está en el asiento del conductor, nos vemos obligados a volver, de alguna forma, a la protección.
Creo que la situación es suficientemente grave como para exigir remedios temporales y el mecanismo existe. La Ronda Uruguaya estableció las medidas de salvaguardia como la forma transparente y aceptable internacionalmente de proteger la producción nacional cuando está en peligro serio. Nosotros contamos con una ley de salvaguardia comercial aprobada en agosto del 99 que prevé que frente al daño ocasionado por las importaciones y no es un tema de competitividad sino simplemente si un sector industrial o productivo está siendo afectado seriamente por las importaciones, se puede invocar la salvaguardia.
En nuestra ley por tres años prorrogables a otros tres años, pero se puede pedir salvaguardia inmediata, provisional mientras se realiza la investigación que dura cuatro meses.
Algunos países están ya utilizando esto que viene a sustituir los viejos mecanismos llamados "medidas grises de las restricciones supuestamente voluntarias" como las que le imponía Estados Unidos a Japón, a la importación de automóviles. La OMC favorece la salvaguardia como el mecanismo transparente para este tipo de situaciones.
A mi modo de ver, este es el momento de convocar a un esfuerzo conjunto público-privado bajo la forma de un acuerdo general gobierno-industria y de convenios sectoriales porque, por un lado, la industria está en situación de emergencia y por el otro, el gobierno también enfrenta una situación de emergencia social por el lado del empleo y creo que podemos darnos la mano sectores público y privado para encarar ese serio problema que creo que es simplemente dejando pasar el tiempo y manteniendo las políticas actuales se va a agravar y no se va a solucionar.
Se requiere un acuerdo gobierno-industria de apoyo a las exportaciones, de regularización de las importaciones, de racionalización tributaria. Por ejemplo, no tiene sentido que en esta situación de emergencia tengamos un impuesto como el de los activos empresariales y de promoción y esta es la contribución del sector privado de promoción del empleo y de la capacitación de la fuerza de trabajo.
Las medidas de apoyo a la exportación, en esencia son conocidos, no tenemos que entrar en detalle. La regularización de importaciones es aplicar las medidas que otros aplican: el registro de importadores, el pago adelantado de impuestos y derechos, el combate al contrabando, la reorganización de las aduanas. Sin esto no podemos controlar nuestra política microeconómica. Esto tiene que ser atacado.
Lo que me parece más importante porque aquí es donde está el compromiso, es la posibilidad de establecer convenios sectoriales gobierno-industria donde el Estado se comprometa a la promoción del mercado interno, el externo estaría en el convenio general, por la vía de la aplicación de salvaguardia que requiere un proceso técnico y una aprobación de la Comisión antidumping, pero que al final, son una decisión política y como tal está en manos del Estado y las medidas de salvaguarda más las compras gubernamentales son los resortes que el Estado tiene en sus manos para darle un apoyo temporal a la industria manufacturera mientras se logra algún tipo de salida de carácter macroeconómico.
Por su parte, los sectores que entren en este tipo de convenio deberán comprometerse a metas de empleo y metas de capacitación así como programas de mejora de competitividad que son exigidos por la Ley de Salvaguardia Comercial para poder otorgar esa salvaguardia.
¿Qué sectores pueden ser prioritarios? Evidentemente los más afectados son los que emplean más mano de obra o más insumos nacionales. Hay sectores como el textil, electrodomésticos, cauchos, que están fuertemente afectados y creo que están con el agua al cuello y que serían candidatos para este tipo de salida.
Tiene repercusiones pero debemos minimizarlas. Se puede hacer excepciones con los países andinos. Esto es parte de la forma en que se aplican las leyes de salvaguardia de mantenernos enmarcados dentro de las reglas de la OMC, tratar de reducir el impacto sobre el consumidor. Si tenemos una sobrevaluación de la moneda de 40 o 50%, no debemos estar pidiendo sobre tasas arancelarias del 500%. Tampoco soy partidario de licencias de importación sino de cupos de importación y de sobre tasas que sean cónsonas con el diferencial competitivo que enfrentan los sectores y que minimicen su impacto que lo va a ver necesariamente sobre el consumidor. Instrumentar esto a través de mecanismos transparentes porque evidentemente se presta a oportunidades de corrupción.
Ahora, hay tres cosas que no podemos tener a la vez, pleno empleo, mercado abierto y una tasa de cambio sobre evaluada. Con la sustitución de importaciones tuvimos una tasa sobre evaluada y pleno empleo pero no teníamos economía abierta. Ahora tenemos, economía abierta y una tasa sobre evaluada pero no tenemos empleo. Yo creo que la salida definitiva tiene que ser por el lado de una reconsideración de la política económica. Yo personalmente aconsejaría ir por el camino de México e Indonesia y poner la economía petrolera en el asiento de atrás y la economía productiva en el asiento de adelante, pero en todo caso la protección es sólo un paliativo y esas medidas macroeconómicas yo creo que del lado del sector productivo tanto manufacturero como agrícola y de servicio que es el principal afectado deberían ser promovidas en una gran discusión nacional que nos lleve a acuerdos salvadores porque yo creo que de otra manera seguiremos cayendo por el albañal. Señores, muchas gracias.